domingo, 20 de mayo de 2018

La difícil coexistencia de osos y ganaderos en los Pirineos

La voluntad de Francia de reintroducir dos osos provocó tensiones en los Pirineos, donde plantígrados y ganaderos cohabitan mal, poniendo de manifiesto la dificultad de compaginar biodiversidad y actividad humana.


¿Cómo preservar el oso pardo de los Pirineos, la vida de las ovejas y la paz de los campos? Es la ecuación que debe resolver el ministro francés de Transición Ecológica, Nicolas Hulot, que se entrevistará próximamente con partidarios y opositores de la reintroducción.

Le 30 de abril, una virulenta manifestación reunió en Pau, en suroeste de Francia, a más 1.200 pastores, ganaderos, cazadores y representantes locales, una buena parte procedentes de los Pirineos franceses, donde el problema se siente desde hace años.

"Hoy está tranquilo, pero el movimiento puede endurecerse", advierte Olivier Maurin, ganadero de ovejas y cerdos en el valle de Aspe, y presidente de la Asociación para el Desarrollo Sostenible de la Identidad de los Pirineos. "Los ganaderos están dispuestos a todo, incluso a la ilegalidad. No se van a rendir", dice Bernard Layre, presidente del sindicato agrícola FDSEA.

¿Quién quiere la piel de los osos? Mucha gente en los Pirineos centrales de lado francés, donde están registrados la mayoría de los cuarenta plantígrados del macizo y se presentan los principales daños: 700 animales "víctimas" solo en el departamento de Ariège (sur) en 2017, según un cálculo oficial, más del doble según los criadores.

- "Puro teatro" -

Para el Estado el asunto es la sobrevivencia del oso en los Pirineos "último territorio en Francia donde está presente", epílogo a una reducción desde 150 ejemplares que había a principios del siglo XX. El Estado no olvida que fue condenado en septiembre, por un tribunal administrativo, por no cumplir la obligación de garantizar la viabilidad de la especie.

El objetivo del Plan oso 2018-2028, firmado por Hulot a inicios de mayo, es "asegurar la existencia de la población a largo plazo", por un "crecimiento interno" y refuerzos "razonados y limitados", para "lograr en el macizo una población de unos 50 individuos sexualmente maduros".

Y para los partidarios del oso, introducir dos hembras no es una "reintroducción", sino una "reparación" tras la muerte de dos osas, muertas por cazadores en 1994 y 2004. Dos hoy ¿cuántos mañana?, replican los detractores, que rechazan el argumento de la biodiversidad. "Ya no hay oso de los Pirineos (...). Si se introducen osos eslovenos, ya no será el oso de los Pirineos sino el oso que vive en los Pirineos".

"No es un asunto imaginado. Simplemente se constata que cuando hay proliferación de osos, hay un peligro", afirma Layre. Quien recuerda que solo en una estampida de pánico que precipite a las ovejas a un abismo mueren cientos de ellas.

"Desde siempre han coexistido el oso y el pastor", subraya Jean-François Blanco, representante regional del partido ecologista EELV.

Pero ¿con qué tipo de ganadería?, plantea. "¿Intensiva, con rebaños que se dejan en la montaña y a los que el ganadero visita de tiempo en tiempo? ¿O el pastoreo, con un pastor en el lugar que vigila las ovejas y las trae por la noche con el perro, lo que limita considerablemente el riesgo de ataque?".

Mejor indemnización, apoyo técnico a los pastores, formación de los perros... los detractores denuncian como "puro teatro" las posibles "medidas de acompañamiento" a la reintroducción del oso, un animal omnívoro que pesa hasta 250 kilos, mide hasta dos metros y se para en sus patas traseras.

Desde hace unos quince años, "las mentalidades evolucionaron, la biodiversidad avanzó en los espíritus", asegura Jean-François Blanco.

Y subraya que varias localidades de la zona eligieron alcaldes pro osos y que una encuesta realizada en febrero en los Pirineos daba 73% de personas favorables a la introducción de las dos hembras. AFP.com

(AFP/Archivos / GEORGES GOBET - Foto tomada el 24 de junio de 2006 de un oso pardo caminando en el parque de Angles (Gard, Francia))